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RUBEN MERCADO (1961-2011)

Hombres necios ke acusais a la mujer ....

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2 comentarios

Web Master rubenmercado@yahoo.com -

grs. fina !! ... yo creo ke los mexicanos somos mas para la poesia ke para la
prosa ... pero es otra parte de nuestra identidad ke hay ke "buscar" y darnos
cuenta ke siempre estuvo ahi ...  segun la leyenda ... sor juana fue pulposa en
extremo pero nunca se casò .... en el convento desarrollo enemigos en el
catolicismo radical, extremo, fundamentalista por su dedicacion al estudio como
tarea en sì, los versos ke remites son los mas conocidos ... los aprendi de
memoria de joven ...  y develan a la primera feminista letrada de la colonia
española ke todavia eramos ... pero agrego otros ke me gustan, estos amoroso ...
(tambien al blog .. como comentario ...):
Detente, sombra de mi bien esquivo...
       
Detente, sombra de mi bien      esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,               
dulce ficción por quien penosa vivo.               
Si al imán de tus gracias      atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,               
si has de burlarme luego fugitivo?               
Mas blasonar no puedes satisfecho             
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrecho                             
que tu forma fantástica ceñía,             
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.
 
grs. por comentar
rm
nov/2010



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From: Blogia

Josefina Sánchez Sosa -

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si la incitáis al mal?

Cambatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
el niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?

Con el favor y desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
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